
Lucio, no puedo menos que incorporar este documento para dejar constancia; en tu ausencia que espero te permita disfrutar de Cracovia y de el encuentro con Emilio; de una estampa inimitable de tu tripulación. Al observarlo, quizás acudan a ti pensamientos y sentimientos encontrados. Tripulación de amigos entrañables, cuadrilla de borrachos, marineros intrépidos, la segunda familia, vamos a setas o a rolex, a regatear o a beber, y tal vez otras cosas que sólo tú sabes. No pretendo usurpar la bitácora que tan precisa pueden llegar a hacer Julián o Pepelu. Tan sólo recoger uno de esos momentos que contribuyen a hacer de la navegación a vela un entorno único. Son ya muchos años compartidos en el mar, pero esperamos que sean muchos más. Tras siete horas largas de regata, espero que seas comprensivo con estas disgresiones etílicas de tu tripulación. Tú, tan sobrio como siempre, salvo que haya sidra y pasteles, que no era el caso.
