2 de noviembre de 2019

Mallorca octubre 2019

VIERNES 5
Esta aventura comenzó en la regata de El Gaitero cuando embarcó en el Emilu un amigo de Nerea: Harold. Enseguida confraternizó con Iñaki, Pedro, Lucio, Marije, Javi… y tras unos días de navegación nos ofreció la posibilidad de navegar en catamarán. De vuelta, ya en Bilbao, Nerea habló con Harold y nos propuso pasar una semana navegando por Mallorca. Como no podíamos rechazar la oferta aquí estamos volando a Mallorca y con la perspectiva de embarcarnos en un Leopard 40 gracias a la hospitalidad de Harold y a su amiga Nerea
Leopard 40

EL BARCO - "La Barrique"
  Tipo
Catamarán
  Modelo
  Eslora
11,85 m
  Manga
6,13 m
  Calado min
1,18 m
  Calado max
  Agua
780 lit
  Combustible
350 lit
  Cabinas
4
  Camas
8
  Aseos3   Baños2
  Motores
2
  Potencia
29 CV

SÁBADO 6
Amanecer espectacular desde el hotel. Pero empezamos con una pequeña sorpresa: no nos pueden entregar el barco hasta las cuatro de la tarde, de modo que decidimos hacer turismo en Palma. De camino a la Catedral nos detenemos en el edificio de la Lonja de estilo neogótico y con unas columnas helicoidales espectaculares que finalizan de tal forma que dan la impresión de ser un jardín de palmeras.
Al llegar a la Catedral nos sorprendió el gran número de turistas que había a pesar de no ser temporada alta. Después callejeamos por la parte vieja y llegamos al Mercado de San Juan donde comimos. Un sitio muy agradable incluso con música en directo.

Por la tarde tras las oportunas explicaciones nos entregaron el barco (La Barrique) y después hicimos la compra. Ya en el barco, después de estibar los víveres, cenamos y esperamos el regreso de Marije e Iñaki, que tuvieron que acercarse a urgencias por un problema de Iñaki con la visión de uno de sus ojos (que, por suerte, no fue grave).
Es la primera noche que dormimos en el barco.



DOMINGO 6
Otro amanecer espectacular en Palma de Mallorca
Tras el desayuno, el staff del puerto se encargó de sacar el barco del pantalán, y ya solos salimos del puerto de Palma y pusimos rumbo a Illetas. Un error al marcar el waypoint hizo que nos pasáramos de largo y, tras intentar fondear en un par de calas, llegamos a Cala Blanca en Santa Ponsa, donde fondeamos y nos bañamos. De camino, tras pasar el islote de El Toro, en punta de Ses Barbines, izamos mayor y sacamos el génova. Fue una pena que llegáramos enseguida a Cala Blanca y no pudiéramos seguir disfrutando de la navegación a vela.
Después del baño levamos ancla y pusimos rumbo a Andratx donde amarramos a una boya que nos dieron al sur de la bahía. Desembarcamos, no sin alguna emoción que nos dio Pedro al mando del dinghy. Paseamos, compramos unas pinzas en un bazar chino y cenamos en la marisquería Galicia, en la que nos trataron como auténticos señores, e incluso nos invitaron a un chupito.

De vuelta en el barco nos acostamos sin imaginar que a la noche iba a saltar un ventarrón que se convirtió en el protagonista. Comenzaron a sonar las botellas, y tras comprobar que no iban a dejar de sonar, me levanté a estibarlas convenientemente, justo en el mismo momento en el que Iñaki, que había tenido la misma idea, aparecía en el salón. Nos volvimos a la cama, y el barco no dejó de moverse en toda la noche. Parecía que estábamos navegando


LUNES 7
Tras un amanecer no tan espectacular, desayunamos y nos bañamos. La temperatura del agua ideal. Iñaki, Pedro, Marije y Pilar se encargan de ir en el dinghy a hacer unas compras y los demás nos quedamos en el barco, con la comida, consultando las cartas o escribiendo la crónica. Sin apenas hacer ruido nos sorprende que Salvamento Marítimo se acerca por dos veces a nuestros vecinos de boya y nos deja con la incógnita de qué habrá sucedido. Desde luego que son unos vecinos especiales, antes les hemos visto con los trajes de agua e incluso con los chalecos salvavidas puestos, pero no parece que vayan a hundirse… Ahora se les acerca el marinero, les entrega algo y se va… entre tanto regresan los que habían ido a tierra a por víveres y al poco partimos hacia la isla de Dagronera…    
Ya fuera del puerto comprobamos que había mucha zurra para ir a ningún otro sitio. En La Dragonera estaba complicado fondear. Un grupo numeroso de barcos con pabellón francés había fondeado, y con el viento y la mar que había nos pareció mejor seguir navegando y tratar de rodear la isla de 4,5 km de longitud y 1,5 km de ancho.
A medida que salíamos, la mar y el viento se complicaban, por lo que dimos la vuelta. Al volver a pasar por el fondeadero vimos que salían los barcos, y decidimos fondear. Desembarcaron Marije, Pilar, Elena, Lucio e Iñaki, y tuvieron oportunidad de ver las lagartijas azules propias de esta isla. (El parque natural de La Dragonera debe su nombre (leer el artículo de wikipedia) al vocablo latino traco(onis) (traconaria, dragonera) que significa "hendidura en la tierra, resquebrajamiento, pasos subterráneos" haciendo referencia a la hendidura con agua dulce en una cueva de la isla, y no –en contra de lo que parece– a "dragones", que es el nombre que se da a las lagartijas en Baleares.) Pasamos el resto del día allí y ya a última hora regresamos a Andratx. Esta vez nos dieron una boya en una zona más protegida y Guillermo, el marinero, nos recomendó para cenar el restaurante Roma, donde trabaja su madre de cocinera. Así que allí nos presentamos: un auténtico acierto.

MARTES 8
Desayunamos. Celebramos el cumpleaños de Pedro y le “sorprendemos” cantándole “feliz, feliz en tu día…”. Marije y Pedro van a hacer prácticas con el dinghy y mientras tanto Iñaki, Elena y yo nos bañamos. De regreso, Marije se baña, subimos el dinghy y levamos ancla para ir a repostar agua al pantalán. Nuestro plan era poner rumbo a la península de La Foradada fondear, tomar un bañito, comer, después iríamos a Deya, visitaríamos el pueblo y finalmente arribaríamos a Soller donde dormiríamos. Pero tras pasar La Dragonera suena la alarma del motor de estribor por lo que aprovechando que salta algo de viento sacamos las velas y cambiamos de planes poniendo rumbo directo a Soller. Navegamos con 10 o 15 nudos de aleta haciendo entre 5 y 6 nudos.
Comemos de camino y arribamos a Soller donde tenemos que fondear porque los dos puertos están completos. Desembarcamos, paseamos por el pueblo y cenamos en una pizzería un fantástico menú de 1,5 m de pizza de seis sabores, chorizo, anchoas, salmón, cuatro quesos, albahaca y champiñones.

MIÉRCOLES 9
Se nos acerca el marinero y nos dice que va a atracar un yate de 57 metros. Seguimos con atención la maniobra que realizaba precisión milimétrica.

Viene el SAT a reparar el motor y nos dice que la bomba de agua dulce no funciona y que se ha estropeado la correa. Como no es posible la reparación en ese momento, nos recomienda navegar con el otro motor y quitar el sonido de la alarma por si tuviéramos que usar el motor hasta calentarse. El plan era navegar a vela rumbo a Sa Calobra con intención de regresar a Andratx a pasar la noche. Al ir a subir el dinghy resulta que el motorcito no funciona y tenemos que llamar otra vez para que vengan a repararlo. Vuelve el mecánico y tras resolver el problema partimos. Sin viento decidimos continuar con el motor de babor que al cabo de un tiempo falla también. Izamos velas y con una ligera brisa decidimos regresar a Soller. El barco navegaba bien y si no hubiera sido porque los motores no funcionaban hubiéramos entrado a vela, pero justo en la entrada recogimos las velas y encendimos el motor de babor, pero en seguida sonó la alarma, así que lo apagamos y conectamos el de estribor que en seguida se calentó. El atraque que nos habían dado estaba junto a un yate enorme y con los motores averiados decidimos fondear y que fuera el SAT quien lo llevara al atraque. Llegan a última hora de la tarde con un catamarán a motor y tras un rápido análisis nos dicen que los motores tienen la misma avería, así que deciden que cambiemos de catamarán. Con los motores fríos en un momento arrancan y llevan La Barrique hasta el muelle. Tras poner las amarras y pasamos las maletas y víveres al nuevo barco. El muelle estaba muy alto, y subir y bajar se convirtió en una aventura, pero afortunadamente superamos la prueba sin incidentes.
Toda la zona del puerto es preciosa para pasear. Llena de restaurantes, turistas, con un el elegante tranvía que lo comunica con el pueblo y unas casitas espectaculares. Cenamos en la terraza de un bonito restaurante

JUEVES 10
Ya con todos los planes desbaratados, decidimos que no merecía la pena visitar la isla de Cabrera y pusimos rumbo a Sa Calobra de nuevo, fondeamos sin más barcos que el nuestro, nos bañamos y nadamos hasta la playa
Después de comer pusimos rumbo a Andratx donde de nuevo cogimos una boya en la zona norte. En el puerto un grupo de personas practicaba yoga, zen o algo parecido. Cenamos de nuevo en el restaurante de la madre de Guillermo. Todo excelente, pero tenemos que destacar una sopa de pescado insuperable.

VIERNES 11
Ponemos rumbo a Portal Vells. Es el cumpleaños de Pilar. Fondeamos y nos bañamos. Lucio y Elena nadaron hasta la playa. Después comimos, y le cantamos cumpleaños feliz a Pilar.
Nos llamaron para avisar que teníamos que estar de vuelta en puerto a las 17 h así que pusimos rumbo directo a Palma de Mallorca. A la noche, Marije nos invitó, con motivo del primer aniversario de Martín, a unos langostinos, que estuvieron deliciosos, preparados en la barbacoa del barco. Tras la cena, salimos a tomar una copichuela. La noche se complicó más de lo debido porque nuestros vecinos estuvieron de fiesta hasta altas horas de la madrugada.

SÁBADO 12
Tras el desayuno, tocaba hacer las maletas. Nerea se despidió cuando pasaron a recogerla y nosotros hasta la hora del vuelo, dejamos el equipaje en la marina y fuimos a visitar la ciudad: paseamos por Torrent de Sarriera, Museo de Arte Moderno, la Catedral… turistas por doquier. Paramos en el paseo de Plaza de Weyler a tomar un café y después de que pasara una manifestación pro-unidad de España fuimos a comer. Pasamos por el mercado de Santa Catalina con un ambiente animado y al poco encontramos un restaurante en una esquina, con terraza: el BeeWi. Comimos fantásticamente en torno a una mesa redonda. La casa nos invitó a unos chupitos
Seguido regresamos a por nuestros equipajes y en taxi al aeropuerto. El vuelo sin incidencias. Llegamos a Loiu unos minutos antes de lo previsto. Allí nos despedimos de Pilar y Pedro que regresaban a Lerín a celebrar con sus amistades sus recientes cumpleaños


Vista aérea del puerto

GALERÍA DE TIME-LAPSEs







******** MALLORCA'19 - The Movie *********

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